Las SGR, protagonistas fundamentales en la financiación empresarial

El contexto económico que padecemos, en el que se combinan una drástica reducción de la disponibilidad de crédito con una prolongada situación de crisis económica, ha provocado una fortísima restricción del acceso a la financiación bancaria. Es precisamente el segmento pymes el que ha sufrido con más virulencia este problema, al que se suma que la financiación es más cara y requiere mayores exigencias de garantías para el prestatario. Esta situación no debe ser percibida como coyuntural o extraordinaria, sino como permanente. Se configura un nuevo modelo de financiación bancaria en el cual resulta fundamental impulsar instrumentos que permitan reducir el coste de financiación de las pymes, reducir el riesgo a los financiadores, maximizar la eficiencia de las aportaciones públicas.

El Sistema de Garantía Recíproca es un instrumento idóneo para conseguir los objetivos señalados, pues aporta una dilatada y contrastada experiencia como instrumento de apoyo a la pyme, y se configura como la solución más ágil y eficiente para fomentar el crédito a la pequeña y mediana empresa. Las Sociedades de Garantía Recíproca están asociadas en la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (CESGAR), que asume las funciones de coordinación, cooperación, defensa y representación de los intereses de sus asociados, a la vez que promueve todo tipo de acuerdos con Instituciones públicas o privadas, nacionales o extranjeras, y presta servicios de asesoría y asistencia técnica.

Ventajas de las SGR

El sistema de garantía recíproca permite el acceso a financiación bancaria a empresas que, sin el aval de la SGR, no recibirían los créditos que precisan para su funcionamiento. Los beneficiarios de las SGR son aquellas empresas que por su reducido tamaño o por la limitadas garantías, como son las pymes y los emprendedores, no encuentran la atención necesaria por parte de las entidades financieras. El elevado conocimiento que las SGR tienen de las pymes es un valor añadido a la hora de negociar las condiciones de la financiación con las entidades, ya que la viabilidad de la pyme avalada es analizada previamente por la SGR correspondiente. Además, la SGR permite a las pymes obtener unas condiciones más ventajosas en su financiación, tanto en términos de tipos de interés como en plazos.

Al tratarse de entidades financieras reguladas y supervisadas por el Banco de España, las SGR deben mantener un coeficiente de solvencia mínimo. El aval concedido por las SGR es de alta calidad, al ser una garantía líquida, automática y efectiva a primer requerimiento, que cubre el 100% de la operación. De esta forma, las entidades financieras no tienen que realizar provisiones genéricas ni específicas ante eventuales insolvencias o retrasos en la devolución de la financiación por parte de la pyme en las operaciones que cuentan con aval de una SGR.

La liquidez del aval es altamente relevante en el contexto actual, máxime en una situación en la que las garantías reales no son en absoluto líquidas. El hecho de que sea una garantía efectiva a primer requerimiento permite a las entidades financieras trasladar el coste de la recuperación de fallidos a las SGR, reduciendo así los potenciales costes operativos en los que se incurre con este tipo de operaciones y generando una mayor rentabilidad de las operaciones avaladas. El aval de las SGR computa como un préstamo a una entidad financiera a efectos del consumo de recursos propios.

Una de las ventajas que presentan las aportaciones públicas al Sistema de Garantía, en relación a las ayudas directas a la financiación de pymes, es el efecto multiplicador en la financiación inducida, en base a las exigencias de solvencia. El efecto es distinto en función de si las aportaciones se realizan a CERSA o directamente a las SGR.

Otra ventaja de las aportaciones al sistema de garantía en comparación con las ayudas directas se encuentra en la rotación de su impacto a través del tiempo, dado que según se amortizan los créditos avalados por la SGR, los recursos aportados inicialmente se liberan y sirven para financiar nuevos proyectos. El sistema de garantía es un instrumento eficaz de promoción empresarial: ofrece apoyo y monitorización a proyectos rentables, con una atención especial hacia aquellos segmentos con menor capacidad de acceso a la financiación como son las pymes y los emprendedores. El apoyo público al sistema de garantías genera un claro retorno económico y social.

 

La Red de SGR en España

 

El Sistema de SGR de nuestro país presenta una importante capilaridad, existiendo al menos una SGR en cada Comunidad Autónoma, además de tres de carácter sectorial. Esta distribución permite un contacto directo con la pyme, independientemente de su localización. Las Sociedades de Garantía Recíproca disponemos de una red de SGR, ya creada, de más de 70 oficinas distribuidas por todas las Comunidades Autónomas y contamos, además, con la colaboración de las Agencias de Desarrollo autonómicas, las Cámaras de Comercio y las Asociaciones Empresariales. En este complejo entorno de fuerte crisis económica y financiera en que nos encontramos, las SGR españolas continúan trabajando para permitir, de forma inmediata, que la financiación llegue a pymes y autónomos. Desde el inicio de la crisis se han incorporado al sistema de garantía 22.500 empresas, con lo que el número de pymes asociadas en la actualidad llega a 112.445.

Quiero destacar, por el importante impulso que da a nuestro sistema de garantías, el convenio firmado el pasado 11 de marzo entre el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, ICO y CESGAR para facilitar la financiación a las pymes, convenios como estos contribuyen a dar difusión a la importante actividad que vienen desarrollando las SGR.

Ramón González Rosalía
Presidente de CESGAR

 

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